¿Que es el surf?. Aún no me lo han preguntado,será algo obvio, la gente sabrá lo que es el
surf. Sale en la tele y en las películas. También en la publicidad. La gente sabrá lo que no pregunta.El caso es que me lo he preguntado yo, además estoy preparándome para cuando lo hagan. Cuando alguien curioso lo haga.
Sería agradable que me preguntases por lo que más me gusta en esta vida. A mi no me gusta mentir y siento el surf tan dentro de mi, que no me gustaría quedarme sin respuesta ante una pregunta tan simple y tan complicada a la vez. De momento no tengo respuesta, o al menos una que resulte satisfactoria después de escupírtela a la cara.
Me quedo un momento pensando en por que cualquier cosa que pueda decir ante una pregunta como esa, no sería tan reconfortante como me imagino que debes de quedar cuando le explicas a alguien lo que más te gusta hacer en este mundo...
Me levanto a la cocina impulsivamente a por leche fría, pero por el camino pienso - “...es fácil, solo hay que definirlo...”-, ya con una leve mueca de sonrisa.
Cambio de planes. Taza de café, chocolate y teclado. Vamos a definir el surf.
Me quedo parado, la hoja de word en blanco, parpadea el palito negro en medio de una pantalla resplandeciente, me siento como aquel que con una pluma, espera ante una luz de flexo, una mesita de madera y una mano vieja que acaba de escribir en la hoja “testamento”.
Paro y levando la cabeza. Se vuelve un poco intenso y desagradable. Me levanto.
Resulta que en mi estudio hay fotos de olas por todos lados. Las miro y hay olas, atardeceres, paisajes de la marina, pueblos y excursiones en busca de olas. Hay fotos con amigos y sonrisas, recuerdos y sensaciones que despiertan. Hay una foto de María con una tabla bajo el brazo y una sonrisa empapada. Están estos en grupo, guiñando un ojo a la cámara después de un gran baño.
Fotos simpáticas, haciendo el tonto. Están las del viaje a Portugal y las de aquella marejada del sur que llegó en pleno verano. ¡Ah! y están también en las que estamos todos metidos en los sacos, durmiendo en las dunas de Louro, aún con Orión al fondo.
Mi estudio está lleno de fotos. Sigo parado, en medio de la habitación. Estoy algo relajado.
Me repito en voz alta - “Vamos a definir el surf”-
Soy amante de las palabras y de las extrañas relaciones que encuentro entre ellas y el mundo. Son una especie de cartelito para poner a las cosas. Y son un mapa también, un plano topográfico, una carta marina llena de fosas abisales. Me fastidia olvidar las palabras o no entenderlas. O que me pasen desapercibidas.
Las palabras son casualidades. Casualidades con la realidad. Me encantan las palabras grandes y me hacen reír las pequeñas o bufonas. Me dan risa los colores. Porque rojo es rojo, azul es azul y verde es verde y así sucesivamente, aunque luego nos regalen la realidad a nuestros ojos. Son viajes en el tiempo y sensaciones reales que van desde lo concreto, hasta lo abstracto. Busco palabras por la calle y por el mundo. No soy un coleccionista de palabras, ni un fetichista de las palabras, ni un voyeur, ni ninguna otra relación perversa o freudiana se oculta entre las palabras y yo. Las palabras desconocidas abren su función y yo, soy un simple espectador. Cuando las palabras salen al escenario, comienza la función en el teatro, en el mundoescenario. Y salen las verdades, las mentiras, las tragedias y las comedias. La comunicación es un regalo y el pase para la siguiente representación, seguirá siendo gratis.
El diccionario es como un libro de regalos, de miles de regalos. Un pequeño tesoro en la estantería.
Y como un regalo llegó a mi. Mi madre se acerca un día lluvioso de otoño a la puerta de mi
habitación y me dice con una absurda normalidad -”bueno, ya eres mayor, supongo que sabrás lo que quieres en esta vida. Te voy a hacer un regalo ¿que quieres?” - presuroso e impasible contesté -“Un buen diccionario” - y seguí con lo mío.
* * * * *
El diccionario está ahí y sin polvo. Yo lo miro con frecuencia, aún así soy lento buscando. Es fácil buscar en un diccionario, las palabras están de la A a la Z, por orden alfabético. Pero yo me distraigo con rapidez y acabo leyendo dos o tres palabras que no conocía, antes de llegar a la que realmente buscaba. El día que busqué el término holismo, antes leí hiperónimo (casualidades de la vida), hipocrénides, hochío y holdán. Al llegar a holismo me lleve una grata sorpresa pues acababa de descubrir una gran palabra con una profunda filosofía.
Después leí zuzón, que es la última palabra de mi diccionario.
En la entrada del diccionario pude leer; Holismo. “Doctrina que propugna la concepción de cada realidad como un todo distinto de la suma de las partes que lo componen”.Toma ya...
Cuando acabé de leer la definición tuve un momento de clarividencia y prácticamente de agitación pura. Calor, respiración arrítmica y lo leo dos, tres veces. Levanto la cabeza y me río. ¡Casi hago una fiesta!.
Exactamente así es la vida; Holista.
Un conglomerado de realidades profundas y sinérgicas que componen la extraña arquitectura de las vidas de las gentes; las cosmovisiones unidas, conectadas; las creencias y las sapiencias. Todo para texturizar el presente de la manera más complicada que jamás haya podido imaginar. Tantas como personas elevadas a la enésima potencia. Tantas como personas elevadas a la enésima potencia interactuando entre ellas, de miles de millones de formas distintas... y todo esto a cada momento.
Así de libre es el ser humano y no como dicen otros.
El análisis filosófico de estas cuestiones me pueden llevar a un debate hasta el fin de mis días, pues entra en clara contradicción una visión holística, con el reduccionismo científico al que estamos acostumbrados a aceptar con Fe científica. De momento creo, no lo se, que los dogmas de fe están tanto en la iglesia como en la ciencia.
(me permito reir un rato, y beber café)
La ciencia ahora es una mierda pinchada en un palo. Hay una gente por ahí llamados
biodeterministas que parecen no tener ninguna clase de duda ante todo lo que afirman. Eso no es científico que yo sepa. La vida no es rígida y autómata. No somos robots. El ser humano no.
Yo les diría a estos científicos que aflojaran la marcha. Sino el ser humano no podrá enfrentarse en el futuro como individuo al análisis de las diferentes situaciones que se vaya encontrando por este caminito tan absurdo al que estos científicos llaman vida.
Pero nos queda la cuestión holística frente al dogmático método científico de la jerarquización ordenada de la materia existente y al dogma de fé religiosa que pueda imponernos cualquier mito desvirtualizado.
La definición. Si tuviésemos que definir el surf para darle entrada en un diccionario tendríamos que escribir su definición. En mi diccionario dice lo siguiente; “Deporte náutico consistente en mantenerse en equilibrio encima de una tabla especial que se desplaza sobre la cresta de las olas”.
Ostia que palo, que decepción de diccionario.
Es una definición clásica y aristotélica. En la definición nos encontramos una referencia al género, como es “Deporte náutico...” y una diferencia específica, “ mantenerse en equilibrio encima de una tabla especial que se desplaza sobre la cresta de las olas”... A ver... está bien. Para un diccionario no puede ser una definición menor que esta... ¿pero por que no puede ser mayor?, ¿Por que no podemos definir algo con toda su extensión?
La definición en el sentido arístotélico debe seguir una serie de reglas para que sea aceptada como definición, entre ella “no debe ser ambigua o demasiado estrecha (o extensa en su caso)”.
Para hablar de surf, a mi la definición del diccionario me parece inapropiada.
No tengo más que decir.
Voy a buscar otras formas de definir las cosas.
No es un problema fortuito y espontaneo del diccionario en el caso de la palabra surf. En realidad está bien como definición. Pero como definición de diccionario.
Desde los tiempos de Aristóteles, el problema de la definición ha llevado a los pensadores a hacer definiciones de definición... por lo que lo siguiente será definir las definiciones de definición y así sucesivamente, hasta que lo que definamos sea la propia cuestión holística (o sino llegar a la eterna definición autoreferente que sería un craso error).
Resulta cuanto menos interesante, ¿verdad?
No nos vale una definición de diccionario (o lexicológica) para el caso del surf ya que esta clase de definición es básicamente descriptiva, no prescriptiva y con tendencia a resultar inclusiva.
No nos interesa. Creo que lo que realmente necesitamos es responder a ¿que es el surf? con una definición descriptiva algo más extensa. Necesito también cierta licencia prescriptiva. El surf es algo diferente en cada caso y para cada persona, en cada lugar de la tierra y en cada ola, así que no por ello vamos a renunciar a intentar definir el surf, ni lo voy a dar como una batalla perdida. Por supuesto no debemos caer en la cuestión inclusiva propia de las definiciones de diccionario.
Estamos hablando del surf en esencia y no por ejemplo, de la música surf de los '60, de la forma de bailar, de la “ropa surfera”, del oleaje en sí o de Kelly Slater... estamos hablando de nuestro surf.
Ahora la verdad, estoy un poco enfadado. La definición de surf tiene que ser factible.
Tenemos que echar mano de otro tipo de definiciones, tenemos que incluir a todos los componentes propios y exponer todo aquello que es el surf para nuestras vidas, tales como las relaciones obvias como es el hecho de llegar a la playa con la tabla bajo el brazo, o como las que pasan desapercibidas, como el hecho de que una persona se ponga a escribir un artículo sobre la cuestión holística del surf.
Debemos hacer hincapié en tener en cuenta todo lo que es el surf para nosotros, para así poder responder ¿que es el surf ?. Me lo tomo como una premisa fundamental a la hora de hacer la definición.
A ver que otros tipos de definición hay...
Lo primero sería hacer una definición estipulativa, donde estipulase el ámbito de la definición en relación a la palabra definida. Esto me cuesta un poco, tengo que generar en mi cabezas que es lo que es. Y resulta que el surf es el surf. Paso. Porque esto sería hacer básicamente una definición precisadora en la que tendría que definir lo que es surf y lo que no lo es, cosa que aún me resulta imposible. Entonces me olvido también de la definición negativa, ya que tendría que definir todo aquello que no es el surf y resulta peor el remedio que la enfermedad.
No puedo utilizar una definición intensional aunque nos resulte ciertamente útil, ya que
únicamente aunaremos todas aquellas propiedades que deben tener las cosas para que entren dentro del campo del término Surf. Así podríamos hacer una lista de cosas que aunque nos vayan a dar perspectiva, no nos facilitarán la definición. Y una definición extensional nos ayudaría de la misma manera pero sería construir una pirámide del revés... que en el fondo, es de lo que se trata. El mundo está lleno de pirámides al revés, aunque nos empeñemos en lo contrario. Pero definir una pirámide al revés sigue siendo mucho más fácil que definir surf.
Creo que solo debo hacer el ejercicio de hacer definiciones intensionales y extensionales un breve momento...
¡Ya está!. ¡Pandemónium, que alboroto!.
¿Una definición ostensiva? Es útil, me puede valer. Será extensa y quizás subjetiva... se trata de aportar ejemplos para facilitar la comprensión de la palabra definida. Es una buena opción.
Enfocaré mi definición de surf de esta manera.
Lo que tengo claro es que no puede ser una definición persuasiva, una falacia... ni una
definición circular “el surf es esto porque esto es el surf”. No vale.
Bueno, y tampoco puede ser una definición científica, por todo lo comentado hasta ahora.
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Me he metido en un problema al intentar hacer la definición bajo las premisas establecidas y la manera que tengo de salir de él es no pretender hacer una definición al uso. De esta forma si alguien me pregunta por el surf le diré algo así como “no lo se... pero mola que te cagas porque bla bla bla” .
En nivel de frustración está siendo cada vez mayor. Se me está escamando la piel. El café está tieso y sigo sin la forma de definir.
Haré un ensayo. Es la manera más libre de abordar una reflexión cualquiera, con la seguridad de no tener que rendir cuentas ante el “consejo de sabios”. De esta manera si alguien me pregunta por el surf, esta vez le diré algo así como “no lo se... pero opino lo siguiente, toma, lee...”
Ortega y Gasset definió un ensayo como “La ciencia sin la prueba explícita”.
Me gusta Ortega, Gasset no tanto (¡lo siento, no me pude resistir!).
Siempre poniendo el punto sobre la i. Él y su circunstancia tienen mucho que ver en todo esto, en la cuestión holística y con el surf. Sobretodo conmigo.
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El surf no se puede definir así como así, a la ligera, como si tuviéramos cierto desprecio o vagancia a la hora de explicarle a alguien que es el surf. Por lo menos, un poco de respeto hacia nosotros mismos, un respeto hacia lo que hacemos y lo que somos. Y por encima de todo, un respeto al que pregunta con curiosidad.
Es como si nos preguntaran - “¿quien eres?”- y contestásemos simple y llanamente - “un Homo sapiens”.
El surf es una actividad, una acción. Y como acción tengámosla en cuenta. No es solamente un “deporte náutico”, ni se reduce todo al “desplazamiento sobre una tabla especial sobre la cresta de las olas”. Se me hará necesaria cierta capacidad técnica para describir el surf, pues como acción, requiere una técnica... y lo más curioso de la técnica en el ámbito del surf es que es la propia vida del surfista; la famosa “forma de vida”...
Estamos de la frasecilla un poco hasta los cojones, ¿verdad?. Y es que no lo queremos asumir realmente, nos da miedo. Es frustrante y nos deja indefensos para con el resto del mundo. Somos unos yonkis de olas, de la libertad y del juego, de la amistad y de la exploración, del descubrimiento, de la búsqueda y del esfuerzo, de la pasión, de las ganas, de los sueños y de la imaginación...Y contestamos como palomitas empachadas - “es un deporte y ya, un juego, voy cojo mi olas y para casa...”. mientras dejamos nuestra mierda esparcida...
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Y yo digo que no, que esto es arte.
Para entender lo que es el surf hay que mirar sin miedo a la vida del surfista, a su forma de actuar, sus conductas, sus protocolos, sus prioridades, a su forma de vivir el día a día y de plantearse acciones futuras, expectativas y proyectos.
Hay que mirar a los ojos a todos aquellos que remontan el pico en los amaneceres de invierno antes de ir a trabajar, a los que corren ansiosos a la playa antes de que el sol se esconda y volver a la vida real, a los que duermen en los coches en cualquier lado, a los que comen a deshora por culpa de la marea y hacen cientos y miles de kilómetros para visitar una ola. Mirar a los ojos al que sale del agua, al que entra. A los que ponen empeño en hablar de ello.
La cuestión holística del surf es la suma de todo ello, de todos nosotros, de todos los horizontes azules, de todos los días de todos los mares, de todos los Oestes perseguidos y de todas las moléculas de agua.
El arte es un proceso de trasformación de lo natural, la búsqueda de lo estético sobre lo natural. El espíritu es quien domina la materia. Los surfistas dominamos, quizás, y por supuesto para nosotros, la más bella forma de materia y energía; una revolución de agitadas partículas de agua que avanzan desde los océanos a nuestras vidas. Y hacemos arte onanista y masturbatoria, como todos los artistas de este mundo.
Lo que nos acerca al arte es ni más ni menos que la belleza. Igual de difícil definir arte que surf.Igual de imposible.
Que más quisiera yo que no tener que recurrir a la poesía para explicarlo, que más quisiera yo que conseguir el más diáfano de los textos didácticos. El esfuerzo por el intento del análisis sistemático se ha rendido ante la belleza. Es una pequeña batalla perdida, o más bien, una batalla abierta. Tendré que hacer de la cuestión holística del surf formar parte de mi vida, que fluya. Yo la iré observando, pero no quiero dejar de pensar en que habrá alguna vez que me pregunten “¿que es el surf?”, y yo sepa contestar.
“El hombre nunca ha encontrado una definición para la palabra libertad”.
Abraham Lincoln (1808-1865).
- fuentes: wikipedia y diccionario RAE
Iago Bueno, surfercosmivisión. 20.02.08