3 Comments- Add comment Written on 05-Mar-2009 by surfercosmovisionDespues de un largo viaje estoy de vuelta.
espero seguir el proyecto en breve...
un saludo y disculpen las molestias.
2 Comments- Add comment Written on 04-Nov-2008 by surfercosmovisionCAPÍTULO II
"Con las orejas de Dumbo"
Hoy me ha despertado Max a la vez que me incorporaba con nauseas. Estaba empapado y estos ya estaban trabajando. Empieza el día, son las cinco y media de la mañana. Estamos navegando.
- "O tomamos una decisión ya o nos pilla!" - Exhortaba Max buscando el asegurar el consenso de ir a Nassau de una vez por todas. Es el momento. Yo voto que si.
Vamos al norte y tenemos mar y viento del sur. La navegación puede ser bastante dura en cuanto las condiciones se establezcan.
Perry se tambalea por cubierta arreglando nosequé sin saber que coño decir, Alberto mira la Glide , con las piernas cruzadas mientras se toma un té, como haciendo una especie de broma británica con sus gafas de pasta negras y la Glide cogida como el The Guardian, que se podría meter por el culo de proa a popa como si el barco fuese su propio pasillo privado de internado de psiquiátrico.
Wally, el “matemático” apostado detrás de su termo, no dice ni deja de decir. El flemático de la Glide que vende parsimonia, la gallina Caponata del Perry poniendo huevos, Max exhortando, el Dani a vueltas con el Triangulo de las Bermudas y yo supongo que irritablemente inmóvil para los demás. Lo que pasa es que alucino con esta gente.
La gota que colmó el vaso fue cuando mi querido Dani, con cara de esquizo nos dice; "Amigos compañeros de la nave del misterio, un huracán se acerca, seis, eran seis, los intrépidos tripulantes de esa nave, seis , que me dicen de esto, casualidad, fatalidad, no lo sabemos ni nunca lo sabremos, por ahora nos genera inquietud. Hexa…ko…sio…ihexe..konta..hexafobia, tengo Hexakosioihexekontahexafobia…, salta por la borda, sobra uno”.
Yo me quedo de piedra.
- “Deja de decir chorradas y apaga el móvil que te vas a volver más tonto, si se puede, con el puto google, que mierda dices de hexanosequecoño?” - Añade Max exhortando para variar.
- “Lo pone el google, mira, mira” -
-“A la mierda, nos piramos de aquí, rumbo norte”, dice Max dejando atrás a Dani y dirigiéndose a cubierta.
Creo que fui el único que dijo Nassau en voz alta, al resto les llegaba con lo del "rumbo norte", yo tenía que poner nombre a la tierra a la que íbamos, a nuestra Nueva Providencia. También creo que fui el único que se acercó al iPhone de Dani para ver en el Google lo del hexakosioihexekontahexafobia. Este está sonao como el cencerro de Niebla prado abajo.
Por la noche se ha levantado mar del sur pero apenas viento y la navegación ahora es tranquila pero incomoda en los movimientos del barco y en que nos requiere mucha atención porque aunque el timón de viento no se canse, ni pase frío, ni se queje, es un poco tonto.
Me di cuenta de que tanto el estado de Dani como el mío se debían a que nos quedamos celebrando en cubierta las ultimas gotas de ron del primer puerto caribeño y transatlántico que besamos y celebrando el futuro incierto hasta las tantas y nos fuimos a la cama mareados por todo. Cuanto miedo... y que valientes con todo, que valientes que somos todos.
Me desperté ahora, me dejaron dormir más pues tenía mala cara. Me levanto del puto catre, azota con fuerza y pongo a calentar “leche” no sin montar un buen desastre. Digo leche por no decir agua potabilizada con una pastilla efervescente y con sabor a depósito de plástico, a esto le sumamos un bote de leche condensada babeante y con tropezones no reconocibles. Entre el pifostio se entremovían mis compañeros con cara de “ponte a trabajar cojones que estamos navegando”.
Rumbo al norte, rumbo a Nassau. La navegación es dura y al parecer, según las cartas y el Capitán Nemo, navegamos por aguas peligrosas y de camino al triángulo de las Bermudas. Que la expresión es que suena muy peliculera pero es verdad. Y pensamos todos en una puerta interdimensional que nos llevaría a Tavarua de forma instantánea y sin espaguetización de la materia física, pero como va Perry en el barco, va a ser que no. O no vamos a Tavarua de forma instantánea, o vamos pero llegamos con forma de espagueti.
El foque va tenso como un cuero en un tambor (iba a escribir en mi libreta “tenso como el cojón de un mono” pero desconozco nada sobre primates) y pega unos latigazos que dificultan el trabajo de Alberto, Walter y Perry, que intentan pasar los 6 nueve pies y las... no se... 7 tablas más, que llevamos en proa, amarradas a ambos lados del candelero hacia el interior. Se trata de llevarlas al camarote y apilar los tablones en el pasillo y las tablas al fondo del tambucho. Los 12 metros de eslora del Mar de Fora se hacen largos y difíciles. Se pasan al camarote entre dos marineros y de dos en dos, tal como van acopladas al candelero de proa por las cintas.
Hacemos turnos de tres marineros para la navegación y empezamos Max, Dani y yo.
Los demás se pasan al camarote, se secan e intentan descansar. Perry se hace una cura en la mano ya que se cortó vete a saber con que despropósito de pieza o instrumento inofensivo. Berto es el que duerme al fondo, entre tablas y ropa mojada. Walter se come las paredes y no se porque me da la sensación de que se ha masturbado...
Max lleva el barco con una navegación con mucha concentración. Dani trabaja con la carta náutica y yo me peleo con la botavara de manera telepática y le digo que trabaje bien. El mar nos llega por la popa, directo del sur y es cada vez más grande y con un periodo impresionante del cual no podemos medirlo y no tenemos datos del parte. Creo que estamos varios barcos en la misma situación y todos navegamos a Nassau, porque nos han pedido las autoridades de Bahamas por radio "situación y rumbo" y nos han dicho que es la decisión “que se está tomando”. Lo peor es que nos suene “a la desesperada”.
El barco baja olas de 5 y de 6 metros. Llevamos poco paño en la mayor y el foque tira de nosotros como un noserider. Desde atrás debemos parecer Dumbo, porque la botavara está casi perpendicular al eje proa-popa del barco y el foque sale por la izquierda. Dice Max, que lleva el barco, que este baja surfeando. Yo lo que siento realmente es que el barco baja vendido y gordo y llegamos a sentir cierta ingravidez en las bajadas y alguna panzada que nos cruje el alma.
Yo estoy hecho una mierda y ahora tomo un café y acto seguido me tomaré un protector de estómago y me prometeré que no lo volveré a hacer.
Los turnos de navegación continúan y no respetamos los grupos. Al fin y al cabo, estamos todos en el mismo barco. Frase esta paradójica cuando se dice en nuestra situación. Porque cada uno en realidad va en un barco distinto y resulta ser el mismo. Y no hay nada más que le barco y nosotros. Todos navegamos, todos dormimos y todos hablamos de forma bastante aleatoria y por periodos cortos. Somos un enjambre trabajando en equipo y rendirse no es una opción. No existe ni la rendición ni la decadencia y este barco brilla de forma suficiente como para firmar la paz con el mundo. Sale el sol entre las nubes, son las diez de la mañana y el barco baja, ahora si, surfeando, olas de 8 metros de altura.
Nosotros surfeamos con él y adaptamos nuestro surf de tabla a los movimientos en el barco. Yo solo veo estilo y surfistas y una continua cabalgada que se hace eterna y para siempre. Es compartido y gritamos en muchas ocasiones al viento porque sinceramente no hay otra forma de navegar en este barco. Nos reímos como jinetes del Apocalipsis, cabalgando sin manos. "Mira mamá, sin manos, sin manos y sin miedos"
Hemos conseguido hablar del miedo, verbalizarlo. Hemos hablado de como se siente el miedo y lo hemos categorizado en dos tipos principales de miedo; miedo adaptativo y miedo difuso. El miedo adaptativo es el que nos convierte en verdaderos marinos y nos permite resolver, capear el temporal. Nos hace navegar con rumbo fijo, acojonados pero con rumbo fijo y fuerza en la navegación. El barco navega con nosotros y es toda una nave y todo un mundo. Después está el puto miedo difuso que genera inmovilidad e incomprensión absoluta. Un miedo nervioso que convoca mentiras de la nada y paranoia a partir de lo perfectamente real. A mi personalmente me lleva a sacar lo peor de mi. Al miedo de mi mismo. Y a que me tiemble el pensamiento.
Y vamos al 50%. Un poco lobos de mar, otro poco hombres tremendamente comunes.
Y al 50% también entre la culpa y la responsabilidad. Sensaciones ambas duras e implacables. Porque no estamos en esta situación por arte de magia y nos sentimos enfadados por no preveer nada de nada.
La singladura no fue tal hasta abandonar las Canarias porque no bajamos el barco todos desde Baiona, sino que Max, Dani y Alberto lo hicieron. Perry y Walter embarcaron en Portimao y yo en Canarias. El tiempo se echaba encima y los preparativos requerían un trabajo extraordinario y absoluto. Los dos últimos meses antes de la salida de Puerto de la Cruz fueron especialmente duros y todo se acabó al embarcar en el Mar de Fora y dejar las islas en un horizonte Este y navegar con todo, con todos, hacia el Oeste. El resto había sido trabajo y ahora es otra cosa, bien distinta pero igual de cansada.
Al llegar al caribe las sensaciones desbordantes nos hicieron entrar en un estado catatónico y surfeamos en varias islas olas de medio metro y de todas las calidades. Sin cuestinonar nada más. Cuando la cuestión meteorológica se gano su posición de valor, no era tarde, pero el lobo, Bermeo, ya nos pisa los talones.
Así que nos sentimos con esa responsabilidad y con esa carga a la vez. Culpa y Responsabilidad forman un cocktail que no entra bien ni a primera ni a ultima hora del día. Tengo nauseas y ganas de vomitar.
Para colmo Dani se saca de la manga una canción que habla de Nassau de los Hombres G; el problema es que la canta sin parar, a viva voz. No solo eso que la cantan todos, incluido yo. La cantamos como anormales.
“Nassau, son las 12 de la noche,
le quito la capota, enciendo el coche.
Hace años que no llueve en las Bahamas
precisamente hoy le ha dado la gana.
Nassau, es la una menos 10,
le pongo la capota y deja de llover.
Parto un coco y por dentro esta podrido…
Que haré yo aquí, para que habré venido?
Esta mañana, me ha dejado mi novia hawaiana
y yo me pregunto, que coño haré yo en las Bahamas?
Se me jode el coche, me deja mi novia,
me mareo cuando subo a la noria,
no estoy moreno… Estoy quemado
y los mosquitos me han destrozado.
Tengo la espalda como el culo de un mandril,
la chica del anuncio no esta por aqui.
Mucho rollo con los limones del Caribe
y luego llegas y de milagro sobrevives.
Con lo bien que estaba yo en Madrid,
con mi zumo de piña y mi casita gris,
mi chalecito en Navacerrada,
todo el tiempo libre… nunca hay que hacer nada
Lo impresionante de esta canción es que se convierte en himno y llega a resultar reconfortante. La cantamos de mil maneras, ya no sabemos el ritmo original. La letra me hace sentir de maneras distintas dependiendo del momento y evoca mil ilusiones a partir de cuatro frases estúpidas. Somos bucaneros bajo el temporal, despojados de todos los saqueos y posesiones de esta vida.
Hombre al agua. Es Perry. 18:53 P.M. hora local. Enseguida desaparece.
Alberto lanza la alerta por emisora. No contesta ni Dios, ni patria alguna. Estamos solos y Perry en el agua. Max le dice a Walter que vaya calculando la posición en el espacio a partir de estimaciones que con cada segundo se distorsionan más y más. La maniobra con Max al timón es inmediata y Walter lo guía. Dani y yo nos pusimos los chalecos de neopreno, y las aletas. Alberto prepara los cabos de rescate y las balizas y balsa. Dani y yo estamos listos para saltar con los arneses puestos, estamos dispuestos en el espejo de popa. Han pasado los cabos de rescate por los winches de babor y estribor respectivamente. La nave está aventada y solo va el foque en una ceñida bastante arriesgada. Walter dirige, Max lleva el timon, Alberto organiza el rescate y ayuda a navegar y Dani yo yo estamos dispuestos a saltar y coger al Perry.
Perry!! - Grita Berto bajo el palo seco de la mayor. Lo vimos todos subiendo a la cresta de la siguiente ola. Ajustamos la ceñida y cruje el barco, vamos directos a él. Se mantiene a flote y se le ve fuerte en las brazadas. Dani y yo nos pasamos a proa con toda presteza y ahora bajamos la ola. Lo tenemos abajo, por babor. El foque se nos sacude encima con fuerza y revisamos que el cabo esté listo. Atrás tienen Walter y Berto tienen todo listo y Max grita - ¡atentos, atentos, atentos, atentos!!! - YA.
En ese momento sentí una calma increible. Era el momento. Estaba bajo el agua, en medio de olas de 9 metros en el Caribe, atado por un cabo de 25 m. y 11 mm. de Nylon y con una elongación del 3% a un barco. Dani en la misma situacio y quizás, solo esta oportunidad. La luz es oscura, el agua es oscura y Perry aparece enfrente justo con su chaleco de neopreno rojo y su casco blanco. Lo tenemos y lo tenemos los dos. Dani por el pecho y yo por la espalda. Dani y yo nos cojemos por los brazos y hacemos pinza con las piernas. Perry dice que está fuerte y que está bien y que sabía perfectamente que lo recogeríamos.
Yo de momento veía la maniobra de Max tras un primer tirón de 25 metros de cabo y ver bajar el barco una ola. Cuando llegamos a la cresta ya tienen el viento de popa y el barco hace por navegar pero ya se nota que en los valles entre olas las turbulencias son muy grandes y las velas dejan de cazar viento. Es cuando los vemos pasar en la siguiente cresta en dirección contraria y nos gritan -¡sujetaos!! - Ahora navegamos los tres remolcados a tirones por el Mar de Fora y entre olas de 9 metros. Los motores de los winches trabajan y ayudan a estos a recuperarnos. Subimos al barco. Todos van abrazando a Perry y después nos abrazamos entre nosotros, como buenamente podemos entre seguir el imparable trabajo de navegar en estas condiciones. Quien dice un abrazo, dice una simple mirada.
Nuestra nave, este barco con orejas de dumbo y luz propia, sigue navegando.
Nassau está a pocas horas, pero las condiciones son crudas. Nos queda encaminar con acierto el paso de aguas poco profundas entre Isla Paraíso y el Eastern End de Nassau. Navegar todo lo que podamos a vela y entrar con el poco Gasoil que nos quede en puerto. Llevamos 60 millas. Nos quedan menos de 30.
25 Comments- Add comment Written on 08-Oct-2008 by surfercosmovision
El agua me daba por la cintura pero estaba mojado completamente, avanzaba de espaldas a la playa con la cesta llena de fruta en la cabeza. Me despedía de las palmeras, de la arena y de esta selva rara hasta la próxima parada. Al darme la vuelta ya veo muy cerca a Perry remando lentamente en la balsa. Me ayuda a subir la cesta, a subirme y remamos cara al velero.
Es un atardecer completamente distinto a todos los demás atardeceres vividos. Esta tarde el mar es una lámina lisa y curva. El horizonte es curvo. El Caribe ahora es un espejo perfecto donde se refleja el barco, el cielo y las nubes. Nosotros somos seres pintados a pastel que viven sobre un espejo de zinc o una balsa de mercurio mate. Todo es una imagen de Soroya o de Klim pintada sobre lienzos metálicos y dúctiles. Sólo se deforma por el torpe avanzar de nuestra balsa de plástico y de su proa gorda y babosa. Esto resulta ser fascinante. - No se que tendría la fruta del árbol...- susurro para nadie, con el Mar de Fora ya cerca.
Y tanta cosa bonita me desconcierta y me marea un poco. Nunca tuve tanto tiempo seguido dedicado esto que estoy haciendo, que realmente es nada y realmente es todo, y a veces pienso que por que no poder disfrutarlo de manera natural, sin que se me vaya la vida en ello, sin que me cueste trabajo alguno. La vida es una redundancia irresoluble.
Al llegar al barco nos ayuda a subir la fruta Walter. No deja el mate el cabrón, lo sostiene con su izquierda, bajo ese mismo brazo sostiene el termo y entre los dedos un lazo bastante deshecho de tanza vieja de unos 25 m. rescatada para ser reciclada. Wally a veces me da la sensación de que tiene un principio de Diógenes. Síndrome que por otro lado, viviendo en un barco en las Antillas, tanto nos puede llevar a pique como salvar la vida. Él coloca sobre cubierta la fruta con una sonrisa extraña, como si estuviese imaginando un enorme bol de macedonia, almíbar y ron blanco de Nassau. No nos vendría mal un poco de fruta macerada. Nosotros por la popa. Probablemente, fue cuando lo vimos en esa tesitura cuando empezamos a pelar la fruta y poner la mesa en cubierta.
Dani y los Albertos estan en la cabina manejando los datos de previsión meteorológicos que habían recogido del boletín de Guardacostas de Bahamas, el ultimo recibido, apenas hace una hora, mientras fuimos a por fruta y a investigar el cayo de los cojones. Yo escribo bajo el tambucho, por donde entra una luz rosa muy rara.
Bajaron ahora los partes y modelos de la NOAA por el internet vía satélite y las últimas notas publicadas por el Centro nacional de Huracanes de los EE.UU. El horizonte meteorológico nos tenía bastante preocupados por los avisos de alerta de una tormenta que ya trabajaba a unas 1600 millas al E-SE de nuestra posición hace ya 36 horas. Viene cargándose desde entonces, estamos en época de huracanes. Este es un categoría 2, por lo menos para todo el Caribe, aunque los yankis creen que en cuanto suba y toque tierra quedará en tormenta de nuevo. Lleva encima a fecha de hoy unas presiones de 970 milibares. Vaya depresión comparado con las borrascas irlandesas que nos dan olas en casa. Y vaya impresión el pensarlo.
Los primeros daños materiales los ha causado al buque mercante Nueva Bermeo, con la perdida de casi toda la carga y muchas horas de navegación al límite. Lo hemos escuchado en la radio en un inglés de Bahamas que nos sonaba a cachondeo, nos hemos reido un rato con el acento del locutor, pero la noticia era seria ya que el testimonio del Capitán del carguero acerca de las últimas horas de navegación era aterrador. En seguida dejamos de reir. Lo han bautizado como Bermeo. Se le dio importancia a la proeza de la navegación del capitán francés del Nueva Bermeo, cuando llegó al puerto de Georgetown.
Los partes alertan de su situación estacionaria, alimentándose de aire caliente y húmedo. Su más que probable desplazamiento al NW también lo han comentado.
Nosotros tenemos que buscar tierra, refugio. Esa es nuestra prioridad que se impone de forma imperativa dadas las circunstancias. La siguiente es salvar el barco. Quizás despedirnos del Mar de Fora y de nuestra frustrada aventura sea la posibilidad que vean nuestros ojos en un futuro breve. Pero nadie lo ha dicho aún en voz alta.
Alberto mostró con brutal pragmatismo en la reunión que mantuvimos en esta tensa calma chicha, cuales eran las alternativas dentro de las circunstancias. No son muchas. Estamos preocupados por esta calma tan absurda y crítica y por tantos miedos contenidos que no somos capaces de expresar con total naturalidad. Es lo que creo. Aunque Perry payasee con lo de que se caga de miedo. Creo que ahora mismo lo único que nos hace falta es subir a cubierta y echar a volar joder.
¿Abandonar todo por una cuestión de seguridad? Si. Imperativo y rotundo desde la razón... pueril y mezquino desde la ilusión que va enrolada en la tripulación del Mar de Fora.
Todo esto, todas estas circunstancias que nos rodean a golpe de “sí, está pasando”, pasa por abandonar el proyecto, poner rumbo al puerto más cercano, buscar refugio, pasar la tormenta y ver como está todo. Probablemente tendríamos que irnos a casa y declarar nuestra nave como daño del huracán, a ver si el seguro nos cubre algo. Cuestiones estas en las que Max ya está pensando.
Estamos cerca de Nueva Providencia y es ese mismo nombre el que nos pesa en el alma. Nos hace dudar. Nos sentimos en el colmo de las calmas chichas.
Tentar, porque estamos vivos.
Premisa numero uno de la gente del Oeste para el mundo y del mundo para con todos.
Opción B. Un poco más arriesgada. Todos tenemos un “plan b” en mente para todo y este siempre se caracteriza por ser en esencia más maquiavélico en su ejecución que cualquier otro, hasta el punto en el que nos hace diseñar coartadas. Nos hace actuar al acecho, como animales. Se nos salen los instintos de las entrañas y nos comemos los unos a los otros... una orgía de humanidad, vaya. Estos son los verdaderos “planes b”, los planes a los que sometemos a nuestro propio juicio moral, a nuestra propia critica. Lo planes que contienen una duda metódica desde su principio a su final. Tentamos. A lo largo de la vida siempre hay un plan B, un subterfugio como opción más que pretenciosa para una realidad mucho más simple. Mi plan B resuelve las cosas cuando estas pinta feo, me da un buen viaje de adrenalina, me saca un suspiro final para dar paso a una gloriosa hazaña que contar en diarios. Siempre me han salido bien los planes B, debo tener una estrella en el cosmos que me cuida, pero mi duda metódica es “¿hasta cuando?”. ¿Hasta cuando las cosas saldrán bien? El plan A es tirar para delante en nuestra posición de seres racionales, el B hay que ganárselo después de un arrebato de pasión. Pero creo que no hay capacidad de elección en el fondo. Somos imprevisibles.
Estamos fondeados en los callos de Darby Island, pero son tierras muy bajas y las infraestructuras portuarias reducen la posibilidad de supervivencia del Mar de Fora. Los Puertos de Nueva Providencia son más seguros y los recursos de Nassau no los tendremos en ningún otro lado en el mismo radio a la redonda para solventar problemas cuando llegue la calma. A mi el puerto de Nassau me da muchísima seguridad y todos asintieron cuando lo comenté. Optimismo en línea de flotación. La tripulación del Oeste sigue navegando (en calma chicha).
Cuando hablamos de estas cosas somos como dioses del orden. Cada uno saca su faceta más seria, menos Perry que siempre suelta alguna. Es de esperar. Walter me ha sorprendido, se ha convertido en un tiburón uruguayo y se ha centrado muchisimo en el trabajo, en la decisión y en el orden, es el que dirige la obra. Del resto no esperaba menos de lo que muestran organizando las cosas con su diligente praxis pragmática. Al menos es lo que me demuestran. Yo sin embargo me siento como un niño con barba vestido de marinero en un barco de papel.
Acaba la conversación y uno se pone a los quehaceres que surgen o simplemente a atender la línea del curricán con parsimonia... o a escribir, como ahora; Observas el barco crujiendo, el aparejo anacrónico que llevamos enarbolado y el perfume del momento, entre salitre, pintura, tripas de pez de colores y olor a sobaco tropical. Y a veces me crezco y somos incombustibles navegantes con caras sin afeitar y a veces temo por mi vida sin más perspectiva que la de un naufrago amarrado a un madero. Que la de un niño en un barco de papel.
Nunca se nos vino un huracán encima.
Nassau Nassau, ¡¡Nassau!!.
Con una posibilidad de navegación absurda, dadas las condiciones de una estabilidad atmosférica totalmente fuera de lo normal, por lo menos durante las siguientes 36 o 38 horas. Las posibilidades de que suba el huracán directamente hacia nosotros es más que probable. Hemos hablado de desviarnos de su trayectoria lo más posible y perder tiempo y dinero de viaje, pero salvar el viaje al fin y al cabo. Tiene muchos riesgos, entre ellos el margen de error meteorológico. Los cálculos... bueno, no son cálculos realmente, son estimaciones, la variables son muchas y el futuro lo vemos más abierto que nunca, aunque pinte mal, aunque proyectemos nuestros temores, tenemos probabilidades para dar y tomar...
1. Las reglas no están cerradas, las podré modificar si resulta necesario.
2. A partir de la creatividad común y de vuestra lectura, se creará una base de guión que me servirá para ir redactando los capítulos y que irán tejiendo la trama.
3. La historia constará de 12 capítulos a partir de un contexto iniciall, que resulta ser lo suficientemente abierto como para tener el futuro de los personajes en nuestras manos.
4. En los “Comentarios”podréis incluir por ejemplo hechos en concreto (Perry la palma porque la botavara del barco le zumba la cabeza..., conceptos a tratar (la amistad, la ira, el amor), introducción de personajes (podréis intervenir en la historia como personajes de la misma y definir a estos personajes como queráis), puntos de inflexión (llevar a puntos críticos sucesos de la trama), contextualización (identificar un escenario, un lugar, una circunstancia...), etc.
Soy yo el que en un momento dado decide el número de aportaciones, dependiendo de la capacidad que tenga para integrar estas a la historia, que cada vez será más cerrada. Argumentar vuestras decisiones.
5. Podemos manejar el perfil psicológico de los personajes, pero prevalece esa elección al
propio personaje, así que si estáis dentro de la historia, tenéis prioridad como vuestro propio personaje para definiros.
6. Los cambios que provoquen las aportaciones que se hagan (punto 4 y 5) son atemporales, por lo que en la trama podrán estar representados en el pasado, presente o futuro del espacio temporal de la historia de los personajes, pero no de la propia historia que si es una única línea temporal. La historia en si se presenta como apuntes en un cuaderno de viajes, un cuaderno de bitácora, un diario de reflexión.
7. Las aportaciones deben ser consecuentes con la historia. Realistas, lógicas y coherentes con en devenir de la trama. Preferiblemente claras y concisas. Aquí organizaros como querais y sed también creativos, hay mil formas de intervenir. Argumentación.
8. El apartado de “Fotos de un sueño común”, será una galería fotográfica en la que podremos añadir fotografías tomadas por cada uno de nosotros (firmadas y comentadas si se quiere), que surgan a partir de la lectura de la historia de “Oeste, retazos de un sueño común”. Esto es cualquier foto que os recuerde a un pasaje de la historia o a una
“ensoñación” que tengamos a partir de la lectura y creación de la misma. Serán tan importantes como las aportaciones por escrito. El conjunto total del trabajo será precisamente una serie de “retazos de un sueño común”. Debéis enviar las fotos a
oestesurf@gmail.com (no se publicarán automáticamente)
9. En la “Lista de soñadores” aparecerán vuestros nombres a medida que vayáis formando
parte del juego.
10.Los capitulos se publicaran en formato blog. Cada entrada es un capítulo y el ultimo capítulo será el primero en aparecer.

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